¿Qué hago si me da vergüenza bailar?
¿Qué hago si me da vergüenza bailar?
La vergüenza se pasa bailando, no esperando a perderla. Qué la alimenta, qué la baja de verdad y cómo es la primera noche para quien llega con miedo.
La respuesta corta: ir igual, y empezar por una clase
La vergüenza no se quita antes de bailar: se quita bailando. Casi nadie llega a su primera clase sin ella, y casi todo el mundo la ha perdido entre la tercera y la quinta. Esperar a sentirse preparado es la forma más segura de no ir nunca.
Por eso el mejor primer paso no es un social, donde la gente ya sabe bailar, sino una clase de nivel inicial. Ahí todos están empezando, el profesor marca cada paso y nadie espera que sepas nada.
Lo que de verdad da miedo, y por qué casi nunca pasa
El miedo suele ser a que te miren. En una pista de baile social eso no ocurre: cada pareja está pendiente de la suya, de no chocar y de llegar al siguiente tiempo. Quien está aprendiendo un giro no tiene atención libre para fijarse en lo que haces tú.
El otro miedo es equivocarse con la pareja. Pasa, y pasa todo el rato, también a quien lleva diez años bailando. Se resuelve con una sonrisa y volviendo al paso básico. En el baile social pedir perdón por un error es tan normal como dar las gracias al terminar el tema.
Qué baja la vergüenza más rápido
Repetir el mismo sitio. Volver a la misma clase el mismo día de la semana hace que a la tercera ya conozcas caras, y bailar con alguien que ya te saludó es otra cosa.
Aprender el paso básico hasta no pensarlo. La vergüenza crece cuando la cabeza está ocupada contando; en cuanto los pies van solos, queda sitio para mirar a la pareja y disfrutar.
Quedarse al baile libre de después de la clase, aunque sea media hora. Es un social pequeño, con gente de tu mismo nivel, y es el puente más corto entre la clase y la pista.
Si te da vergüenza ir solo
En las clases de baile social se rota de pareja, así que no hace falta llevar a nadie: vas a bailar con todo el grupo igual. Ir con un amigo ayuda a cruzar la puerta, pero conviene no bailar sólo con él, porque se aprende más cambiando.
Si es eso lo que frena, hay una guía entera sobre ir solo a bailar.
Lo que no ayuda
Ver vídeos de campeonatos antes de la primera clase. Comparar tu primer día con una final de competición es la receta para no volver. Los vídeos sirven más adelante, cuando ya sabes qué estás mirando.
Tampoco ayuda pensar que te falta oído. La mayoría de la gente que cree no tener ritmo lo encuentra con unas pocas clases, y también hay una guía sobre eso: no tengo ritmo.
Por dónde empezar esta semana
Busca una clase de nivel inicial cerca de ti en la agenda de clases de tu ciudad, elige un día que puedas repetir y apúntate a cuatro semanas seguidas antes de decidir si te gusta. La vergüenza del primer día no dice nada sobre si el baile es para ti; la cuarta clase, sí.
