¿Puedo ir solo?
¿Puedo ir solo a bailar?
Ir sin pareja y sin conocer a nadie es lo normal en esto, no la excepción. Cómo funciona por dentro y qué hacer la primera noche.
Sí, y además es lo normal
En un social cualquiera, la mayoría de la gente ha llegado sola. No es un sitio al que se va en pareja: es un sitio al que se va a bailar con quien esté, y la gente cambia de pareja cada tema.
Esto confunde a quien viene de fuera, y conviene decirlo claro: bailar con alguien no significa nada más. Se baila una canción, se dan las gracias y cada uno sigue. Quien lleve pareja también va a bailar con otras personas, y eso es lo esperado.
Cómo se saca a bailar, que es lo único que hay que saber
Te acercas, haces un gesto con la mano o preguntas. Eso es todo. No hay fórmula ni frase, y nadie espera una.
Sacan a bailar tanto los hombres como las mujeres en la mayoría de los sitios. Si te da corte empezar, espera a que suene algo que reconozcas y pregúntale a alguien que acabe de terminar un tema: acaba de demostrar que quiere bailar.
Y te van a decir que no alguna vez. Casi siempre es porque están cansados, porque ese tema no les gusta o porque habían quedado con otra persona. Se contesta «claro, luego» y se va a por la siguiente. Quien lleva tiempo bailando recibe noes todas las noches y no le da ninguna importancia.
La primera noche: entra por una clase
Muchos sociales empiezan con una clase corta, de media hora, antes de que arranque la música. Es el mejor momento para llegar: en la clase se rota, así que acabas habiendo bailado con diez personas sin haber tenido que sacar a nadie.
Y cuando termina, ya no eres alguien que acaba de entrar por la puerta: eres alguien con quien esa gente ya ha bailado. Esa diferencia es casi todo.
Si el sitio no tiene clase antes, entre semana es más fácil que el fin de semana. Los martes y los miércoles va gente que aprende; los sábados, gente que sale.
Qué hacer mientras no bailas
Nadie baila todos los temas, y estar sentado mirando no llama la atención de nadie: es lo que hace media sala en cualquier momento.
Ponte donde se ve la pista y no en una esquina. Suena tonto y es lo que más cambia: a quien está apartado no lo sacan porque no lo ven, y entonces se va pensando que el sitio era antipático.
Y no hace falta beber para estar ahí. La mitad de la gente está con agua, porque después hay que bailar.
Volver es lo que lo resuelve
La escena es pequeña y repetitiva a propósito: los mismos sitios, los mismos días, mucha de la misma gente. En dos o tres semanas de ir al mismo social reconoces caras, y a partir de ahí no vuelves a entrar solo aunque vayas solo.
Por eso conviene elegir un sitio y repetir, en vez de probar uno distinto cada semana. Ir seis veces al mismo martes hace más que ir seis veces a seis sitios.
