¿Qué pasa en una clase?
Cómo es una clase de baile por dentro
Qué ocurre en la hora que dura una clase de salsa o bachata: cómo empieza, por qué se rota de pareja y en qué momento se baila de verdad.
Se llega diez minutos antes y no pasa nada
Nadie te va a pedir experiencia en la puerta. En la mayoría de las academias se entra, se dice que es la primera vez y alguien te dice a qué sala ir. Si hay varios niveles, el de principiantes suele ser el primero de la tarde.
Se va con ropa cómoda y calzado que gire. No hace falta comprar zapatos de baile para la primera clase: unas zapatillas de suela lisa sirven, y las de correr no, porque agarran el suelo y el pie se queda clavado cuando el cuerpo ya ha girado.
Los primeros minutos son el paso, solo, sin pareja
Casi todas las clases empiezan con el grupo en filas mirando al espejo, haciendo el paso básico sin nadie enfrente. Es la parte que más tranquiliza y la que más gente se salta mentalmente porque le parece poco: es exactamente al revés. El paso solo es lo que hace que después puedas pensar en la otra persona en vez de en tus pies.
En salsa el básico son tres pasos y una pausa, en ocho tiempos. En bachata son tres pasos y un golpe de cadera en el cuarto. Se repite muchas veces, y se repite despacio, y eso es la clase funcionando.
Después se baila en pareja, y se rota
A los quince o veinte minutos se forman parejas y empieza lo que se enseña ese día: una vuelta, un cambio de sitio, una figura. Y cada pocos minutos quien enseña dice que se cambie de pareja y una de las dos filas avanza un puesto.
Esa rotación es lo que más sorprende a quien llega y lo más importante de la clase. No es para socializar: es que cada persona guía y sigue distinto, y bailar sólo con una te enseña a bailar con esa una. Quien se resiste a rotar tarda el doble en poder ir a un social.
Si vas con tu pareja también vas a rotar, y conviene que así sea. Es lo que hace que los dos aprendáis a bailar con cualquiera en vez de a compensaros el uno al otro.
Guiar y seguir no es del hombre y de la mujer
En la clase se habla de quien guía y quien sigue, que son dos papeles y no dos géneros. Lo normal es que se reparta como siempre se ha repartido, y en casi todas las academias puedes pedir aprender el otro y nadie se va a extrañar.
Los dos papeles son igual de difíciles y difíciles en cosas distintas: guiar es decidir y avisar a tiempo, seguir es esperar sin adelantarse. Quien aprende los dos entiende antes lo que está pasando.
Lo que NO pasa en una clase
No te van a sacar al medio a bailar solo delante de todos. No hay examen, no hay nivel que aprobar y nadie lleva la cuenta de lo que te sale. Y no vas a ser el único que llega sin saber: en una clase de principiantes, la mitad de la sala está en su primer mes.
Tampoco vas a salir bailando. Al final de la primera clase te vas con el paso básico medio puesto y una figura que se te va a olvidar por el camino. Eso es lo normal y lo dice cualquiera que lleve tiempo: lo que se aprende en una clase se asienta en la siguiente.
Y después de la clase suele haber baile
Muchas academias encadenan la clase con un rato de baile libre, o tienen su social el mismo día más tarde. Quedarse media hora es la mejor manera de que lo de la clase sirva para algo: es donde se prueba con música de verdad y sin que nadie vaya contando.
Si no te atreves el primer día, no pasa nada. Pero conviene saber que está ahí, porque la distancia entre la clase y la pista es lo único que de verdad separa a quien acaba bailando de quien deja de ir a los dos meses.
