¿Qué se hace y qué no se hace en un social?
Cómo comportarse en la pista
Las reglas que nadie escribe pero todo el mundo sigue: cómo decir que no, cómo no chocar, y qué hacer si algo te incomoda.
Decir que no
Se puede decir que no a cualquier baile, siempre, sin dar motivo. Un «ahora no, gracias» basta y no ofende a nadie.
Y por el otro lado: si te dicen que no, se acepta a la primera. Insistir es la única cosa que de verdad está mal vista.
Una canción, no tres
Lo habitual es bailar una canción con cada persona. Al terminar se agradece y cada uno sigue. Encadenar tres o cuatro seguidas se hace, pero se pregunta.
Si alguien va a marcharse a mitad de canción, déjalo ir sin más. Puede tener mil motivos y ninguno es asunto tuyo.
No chocar
Quien marca es responsable de mirar por dónde va la pareja. En una pista llena eso significa figuras más pequeñas y menos giros grandes.
Si chocas con alguien, se pide perdón y ya está. Pasa constantemente.
Si algo te incomoda
Se corta el baile y se sale de la pista. No hace falta terminar la canción por educación, ni dar explicaciones.
En casi todos los sitios hay alguien de la organización a quien avisar. Si te pasa algo serio, avísale: los sociales que funcionan se sostienen sobre eso.
No se da clase en la pista
Es la norma que más se rompe y la que más molesta. Corregir a la otra persona a mitad de canción —explicarle el paso, colocarle el brazo, repetir una figura hasta que salga— convierte un baile en una clase que nadie pidió.
Aunque tengas razón. Aunque lleves diez años. En un social se baila con lo que la otra persona sabe hoy, y si algo no sale, se hace otra cosa.
La excepción es que te lo pidan, y entonces es al lado de la pista y no en medio. Si de verdad quieres enseñar, las academias buscan gente para las clases de iniciación.
La higiene es parte de la etiqueta
Se baila a quince centímetros de la cara de otra persona, tres horas seguidas, sudando. Camiseta de repuesto, desodorante y un chicle o caramelo de menta no son un detalle: son lo que hace que la gente quiera bailar contigo la segunda canción.
Si sudas mucho, una toalla pequeña en la mesa y secarte antes de cada baile resuelve el problema entero. Nadie lo ve mal; al revés.
Al terminar, se agradece
Un «gracias» y, si estáis lejos de donde empezasteis, acompañar de vuelta al borde de la pista. Son tres segundos y es lo que separa un baile de un trámite.
Y si el baile ha estado bien, dilo. La mitad de la gente en una pista está convencida de que lo hace mal, y una frase cambia una noche.
