¿Qué academia de baile elijo?
Cómo elegir academia
En qué fijarse antes de pagar un mes, qué preguntar, y las señales de que un sitio no te conviene.
Primero: qué estilo dan
Es lo que más condiciona y lo que menos se mira. Una academia de salsa cubana y una de salsa en línea enseñan cosas distintas, y en una ciudad suele haber más gente bailando una que la otra. Aprender el estilo minoritario de tu ciudad significa tener con quién bailar la mitad de las noches.
La forma rápida de saberlo es mirar la agenda de tu ciudad: cada evento lleva sus estilos, y en un minuto se ve cuál manda.
Segundo: prueba antes de pagar un mes
Casi todas dejan hacer una clase suelta o regalan la primera. Eso es lo que hay que hacer, y no fiarse de la página web: en una clase se ve en veinte minutos si el profesor corrige o sólo cuenta, si la gente rota o se queda en su pareja, y si te sientes cómodo.
Si no dejan probar y sólo venden trimestres, eso ya es una respuesta.
Qué preguntar
Tres cosas y no hace falta más: si se rota de pareja, cuánta gente hay por clase, y qué pasa si faltas una semana. La rotación decide cuánto aprendes; el tamaño decide cuánto te corrigen; y la política de faltas decide cuánto te cuesta de verdad.
- ¿Se rota?
- Debería. Aprender siempre con la misma persona hace que bailes bien con ella y con nadie más.
- ¿Cuánta gente?
- Con más de quince parejas el profesor no llega a corregir a nadie en una hora.
- ¿Hay social?
- Las academias que organizan fiesta o llevan al grupo a bailar aceleran muchísimo el proceso.
Las señales de que no te conviene
Que no se rote nunca. Que la clase sea una coreografía que se repite semana tras semana en vez de técnica y figuras que sirvan en una pista. Que el nivel no esté claro y en el mismo grupo haya gente de su primer día y gente de tres años — ahí no se enseña a nadie.
Y la más importante: que alguien insista en un contacto que no quieres. Eso no es una cuestión de estilo de enseñanza; es motivo para irse y no volver.
No hace falta acertar a la primera
Cambiar de academia es normal y no hay que darle ninguna explicación a nadie. Mucha gente prueba dos o tres el primer año, y bastantes acaban yendo a una para clases y a otra para el social.
Lo único que sí conviene es no parar mientras decides. Tres meses seguidos en un sitio regular enseñan más que saltar de prueba en prueba.
